General Psicoteràpia Dejar de hablar a alguien para castigarlo. El silencio delante de un conflicto.En mayor o menor medida, todos hemos dejado de hablar con alguien cercano. Haga memoria. Os ha funcionado el silencio para mejorar la situación?

En muchas ocasiones el silencio puede ser la respuesta a conflictos de pareja o de relación con los demás. Dejar de hablar a alguien es una estrategia que algunos utilizan para expresar su enojo, su disconformidad o sus quejas. Se trata de una conducta paradójico que sin decir nada, lo expresa todo. Es un tipo de chantaje emocional con trasfondo manipulador que las personas utilizan para castigar al otro. Es una conducta infantil que lo que se busca que el otro se doble.

Hablar de sus sentimientos no suele ser agradable para muchas personas, y menos cuando se está en un contexto de disputa, de desacuerdo o enojo. Pero callar e imponer el silencio después de una discusión provoca mucha tensión emocional, que en realidad acaba llevando más malestar y rencor en vez de mejorar la situación.

La persona que deja de hablar, cree totalmente justo lo que está haciendo, entiende que después de lo ocurrido, la ofensa que ha podido sentir, justifica al 100% que no quiera hablar, ni siquiera mirar a los ojos, y hacer como si no existiera. Lo que no ve es que con esta actitud passivo-agresiva, lejos de solucionar el problema, lo que está haciendo es poner más distancia y generar un sentimiento de desprecio, de culpa y de incertidumbre en el otro que no favorece en nada. Los niveles de malestar no desaparecen, se incrementan. También incrementa la vulnerabilidad de sufrir más desajustes emocionales dada otra situación conflictiva, por pequeña que sea.

El silencio es sólo una buena opción (si es temporal) cuando la ira nos sobrepasa y sólo sabemos actuar atacando, criticando e hiriendo al otro. Este break nos permite disminuir los niveles de activación, relajarnos y tomar distancia de lo ocurrido para poder analizarlo con otra mirada. Avisar a la pareja de que se necesita un tiempo para calmarnos y emprender la conversación de nuevo cuando esté más tranquilos, funciona. Incluso, si el miembro de la pareja que emprende la escalada de enojo no es capaz de pedir este tiempo para que el mismo estado nervioso no le permite, puede ser otro miembro el que lo pida.

Como acercar posiciones para solventar el problema?

Aunque como ya hemos dicho al principio hablar es difícil, sobre todo cuando estamos dolidos o enfadados, es la mejor opción posible. Para poder acercar posiciones debemos tener presente que:

Una misma situación nunca será interpretada/percibida/entendida de la misma manera por las dos personas implicadas. Cada uno tiene su manera de interpretar la realidad según sus valores, creencias y experiencias previas.

Debemos tener la intención de comprender y no juzgar. Comprender o juzgar, son dos actitudes intelectuales opuestas: comprender hace difícil el juicio, y juzgar, la comprensión. Mientras que la comprensión favorece la esperanza para salir de un conflicto, buscar culpables conduce crear barreras que destruyen la creatividad necesaria para alcanzar soluciones.

Debemos tener la intención de llegar a un acuerdo y no de ganar o tener la razón. Con este acuerdo se persigue la combinación de gana-gana (las dos personas ganan con la resolución del conflicto) frente a las combinaciones gana-pierde o pierde-gana (donde sólo uno de los dos obtiene un beneficio con la resolución del conflicto). De este modo habrá una percepción por las dos bandas de que se ha resuelto satisfactoriamente el conflicto, donde seguramente las dos partes habrán tenido que ceder o hacer pequeños cambios para el beneficio mutuo.

Resumiendo: Ante un conflicto, no nos privamos de la palabra. Tengamos una posición empática para intentar comprender el punto de vista del otro sin juzgarlo, acercando posiciones para buscar una solución donde los dos tengamos un beneficio.

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Dejar de hablar a alguien para castigarlo. El silencio delante de un conflicto.

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